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Enero
Para que la convicción de que Dios es amor favorezca entre todos los
cristianos la acogida recíproca, una comunión más profunda y un
testimonio de unidad más intenso.
Febrero
Para que todos sean cada vez más responsables de su propia vida y,
conscientes de que es un don de Dios, se comprometan a hacerla más bella
y a restituirla más santa al Señor.
Marzo
Para que el compromiso de purificación cuaresmal y crecimiento espiritual
de los cristianos esté enraizado en la Palabra y se nutra del Pan de
Vida.
Abril
Para que la vida nueva que brota de la resurrección de Cristo suscite en
nosotros la admiración ante tanta gracia y la voluntad de contagiar ese
asombro a quienes viven a nuestro lado.
Mayo
Para que nuestro amor a la Inmaculada no se base sólo ni principalmente
en el sentimiento piadoso, sino en el compromiso de vivir como María, es
decir, entregándonos totalmente a Dios.
Junio
Para que, viviendo adecuadamente el presente con lo que Dios nos da y nos
pide, podamos colaborar en la construcción de su Reino "con santidad
y justicia", para hacer de Cristo el corazón del mundo.
Julio
Para que el verano y el descanso necesario sean una ocasión propicia para
crecer "en sabiduría y en gracia", sabiendo que "todo es
nuestro, y nosotros somos de Dios".
Agosto
Para que la inmolación física del P. Kolbe lleve a todos a glorificar a
Dios con su propio cuerpo aquí, en la tierra, para que Él los glorifique
luego en el cielo.
Septiembre
Para que, al inicio del nuevo curso, nadie olvide el bien recibido y todos
se comprometan a dar lo mejor de sí mismos, para hacer así visible la
bondad que Dios ha sembrado en el mundo.
Octubre
Para que, poniéndonos en manos de la Inmaculada, seamos sensibles ante
quienes "vienen de lejos" y viven entre nosotros, y seamos
también misioneros incansables "entre nuestra gente".
Noviembre
Para que el ejemplo de "quienes nos han precedido en la fe" sea
para todos nosotros un incentivo para dejar asimismo en herencia un buen
testimonio de vida cristiana.
Diciembre
Para que la Palabra del Padre encuentre siempre en el corazón de los
cristianos una acogida amorosa y un compromiso serio para ponerla en
práctica, de manera que el Verbo se haga carne también en nosotros.
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