Intenciónes M.I.
2008
150° ANIVERSARIO DE LA APARICIÓN DE LOURDES
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ENERO: Para que la Virgen Inmaculada, Madre de Dios, abra nuestros ojos para saber reconocer las manifestaciones cotidianas de la presencia del Señor y nos enseñe a entregar nuestra vida al servicio de las mismas. FEBRERO: Para que las palabras de la Virgen a Bernadette, "Soy la Inmaculada Concepción", nos recuerden la gran dignidad de la vocación cristiana: ser santos e irreprochables ante el Señor por el amor (cf. Ef 1,4). MARZO: Para que, con la alegría de la resurrección de Cristo, el sí de María Inmaculada, mediante el cual se abrió a la maternidad divina, sea para todos nosotros modelo y aliento para entregar nuestra vida al servicio total del proyecto de Dios y de los hermanos y hermanas. ABRIL: Para que el amor de Dios hacia la Inmaculada muestre a todos los hombres y mujeres el valor de la persona y de la vida humana, y nos recuerde siempre que nuestro Señor y Redentor nos ama inmensamente, como a Ella. MAYO: Para que "cuanto antes" todos los hombres y mujeres descubran que tienen una Madre Inmaculada que cuida con amor de cada uno de ellos y se encomienden a Ella como hijos, dejándose modelar -con Ella- por el Espíritu Santo. JUNIO: Para que el amor ardiente del Corazón de Cristo, por intercesión de la Inmaculada, alcance a los hombres y mujeres de todos los tiempos, cure las heridas del cuerpo y del alma y santifique todas las realidades humanas. JULIO: Para que la Virgen Inmaculada, Iglesia ya realizada en plenitud, sostenga al Cuerpo místico del Señor en su camino de configuración a Cristo y en la comunicación de los misterios eternos de nuestra salvación a los hombres y mujeres de hoy. AGOSTO: Para que el tiempo de vacaciones, bajo la guía de María Inmaculada, Madre y Maestra, sea un tiempo de descanso del cuerpo y del alma y de revisión de nuestra vida, a fin de centrarnos cada vez más en Dios, en Cristo, guiados por el Espíritu, como Ella. SEPTIEMBRE: Para que el amor y la fortaleza con que María permaneció al pie de la cruz sostengan también, por su intercesión, a todos los cristianos y animen el testimonio de cada uno de ellos. OCTUBRE: Para que la oración del rosario y la devoción a los santos ayuden a todos a comprender cada vez mejor la grandeza de la llamada cristiana a ser hijos del Padre, y les enseñe a entregarse confiadamente a la voluntad de Dios. NOVIEMBRE: Para que vivamos cada vez con mayor conciencia la comunión de los santos, es decir, la ayuda recíproca en la oración con quienes nos han precedido y gozan ya de la vida eterna, y nos preparemos a compartir con ellos la alegría de contemplar al Señor tal como es. DICIEMBRE:
Para que, unidos a la Madre Inmaculada del Señor, vivamos con actitud de
espera y adoración el tiempo de Adviento, tiempo de preparación para el
nacimiento del Hijo de Dios, y celebremos con alegría profunda y humilde
su venida entre nosotros. |
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